Me pregunto… ¿Cómo puedes cuidar de tus clientes sin empatizar con ellos?

 

 

La cosa ha cambiado y de eso ya estamos todos informados. La cuestión está en cómo afrontar lo nuevo, lo desconocido, lo que rompe con la normalidad, pero… ¿Qué es lo normal? Nos encontramos en un periodo en lo que lo normal aburre, lo típico molesta y lo general irrita y además de todo esto el IVA sube, la economía baja y la prima de riesgo se desborda sin parar. Pero si hay algo que siempre estará y que todos compartimos, a parte de una Cocacola, es la humanidad, lo humano, el corazón y los sentimientos.

 

¿Está la humanidad necesitada de cariño?

 

Todos pensamos que podemos ser más felices de lo que somos,  que queremos que nos quieran, pero pensamos en si podemos querer nosotros más a un familiar, un novio, hijos o marido. Sea como sea todos coincidimos en lo que es HUMANO, porque la humanidad está falta de cariño ayer, hoy y siempre.

Porque las empresas hace unos años eran estáticas sin sentimientos: “Necesito esto para ganar más dinero”. Ahora la cosa está en crisis y las empresa por grandes o pequeñas que sean sienten: “Querida o querido cliente, quiero que me quieras por como soy”. Pero nadie te quiere porque si, sin embargo pueden llegar a amarte si les escuchas, si comprendes su situación y si les ofreces justo lo que ellos necesitan.

 

Es aquí donde entra el término engagement o lo que es lo mismo la conversación social. La práctica efectiva de atención al cliente, tanto antes, como durante, y después de que compren un producto. La clave está en ser humano y en eso coincidimos todos.

 

La gente ya no es tonta, no deja pasar la vida, ahora estamos activos, nos movemos y pensamos como seres que somos porque las personas sabemos diferenciar lo bueno de lo malo, la mentira de la verdad y lo auténtico del plagio y eso no lo hemos aprendido, lo tenemos en nuestro corazón, es decir, en nuestro imaginario colectivo por muy Chino, Alemán o Español que seas.

 

Los humanos podemos vivir sin un coche, sin un ordenador o sin un bolso de Louis Vuitton, pero estoy segura que sin agua, comida y cariño de nuestros semejantes sería imposible vivir.

Démosle la vuelta a todo lo que estoy diciendo y pensemos que algo tan difícil como es gustar a tu cliente se convierta en algo fácil, en algo humano.

Porque son las relaciones y los lazos familiares los que rompen la norma, por los que harías cualquier cosa y por los que te dejarías el alma sin pensar  en nada a cambio.

 

Porque si un médico no escucha a su paciente no sabe lo que le duele, si una empresa no atiende a su cliente no sabe cómo puede mejorar y si los becarios no tuvieran una oportunidad no sabrían como actuar.

 

Escucha, comprende y compórtate como lo que eres.

 

 

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