El Benchmarking – Saber copiar no lo es todo

El  término benchmarking, adoptado directamente del inglés, hace referencia a lo que definiremos como: el proceso sistemático y continuo que, en la administración de empresas, se usa para evaluar comparativamente los productos, servicios y procesos de trabajo en organizaciones.

A grandes rasgos podríamos decir que se trata de una extendida práctica de marketing centrada en la comparación. Así pues se trata de elegir “comparadores” o benchmarks, productos, servicios u organizaciones de referencia, cuya estrategia sea digna de analizar y estudiar con el propósito de adquirir  conocimiento de las mejores prácticas y su aplicación.

Sin embargo, en una noción más cercana, el benchmarking es una herramienta de marketing que se destina principalmente a la adquisición por parte de una empresa de nuevos compartimientos que ayuden a aumentar su competitividad. El modo por el que se adquieren dichas habilidades consiste básicamente en la elección de unos referentes, la comparación, el análisis de los resultados y finalmente la adopción o rechazo de esas nuevas prácticas aprendidas.

Queremos hacer incidencia en que  una de las cuestiones más importantes es que elijamos un buen referente y que su éxito se encuentre constatado. No cualquiera puede ser un referente, si decidimos tomar ejemplo de alguna organización hemos de asegurarnos previamente de que merece dicha consideración. Además, una vez nos hemos asegurado de que la organización objeto de nuestro estudio es digna de comparación, la segunda cosa que hemos de tener en cuenta es que no todo vale. Algunas técnicas, la mayoría, pueden servir para una situación o contexto determinado y no ser útil para otro.  Con ello pretendemos recalcar la necesidad de elegir bien aquello que copiamos y que más que de copiar, se trata de adaptar a nuestras necesidades concretas.

Por todo ello ha de entenderse que su valor no está en la mecánica de la comparación, sino que radica del impacto que la comparativa misma puede ejercer sobre nuestra organización. Las nuevas ideas y perspectivas de negocio que puedan surgir de nuestro esfuerzo son la clave.

Es precisamente el proceso continuo de comparar actividades, tanto de forma interna como externa, lo que lleva a encontrar la mejor manera de llevar a cabo nuestra actividad. Así pues, se intentan copiar o adaptar todas aquellas estrategias que pudieran reportarnos una nueva ventaja competitiva u otro tipo de valor añadido. Hemos de centrarnos exclusivamente  en la mejora de las actividades que generan valor, reasignando los recursos liberados e incluso mejorando o eliminando actividades que no generen valor

En conclusión, el benchmarking es una fortísima herramienta de gestión encaminada a la mejora de la eficiencia de nuestra labor.

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