Simplicidad

La simplicidad de los logotipos de marca es una tendencia creciente. Cada vez son más las grandes marcas que están sustituyendo la alegría y la personalidad que había en su identidad en favor de algo más ‘serio’ y ‘sencillo para el mundo digital’.

¿Dónde se ha quedado la personalidad? ¿No se ha buscado mantener una relación basada en esa personalidad de marca?

 

El razonamiento actual consiste en la simplicidad de las cosas. Y es que las marcas que nacieron online están buscando la forma de ser tomadas más en serio mientras que las marcas offline buscan un aspecto más genérico para encajar mejor online. Quizás esta situación sea el resultado de dar demasiado control a los arquitectos de la experiencia del usuario, que tratan de llevar todo a un ámbito más racional y, por tanto, transaccional. O quizás se trate de diseñadores de marca que no están dispuestos a apostar y sumergirse en las posibilidades del mundo online para ver qué pasa.

La simplicidad está bien, pero hay que asegurarse de que la identidad mantiene toda la personalidad que sea posible para que pueda salir adelante.

Las marcas necesitan evolucionar y reaccionar ante el mundo que las rodea, pero tienen que hacerlo de forma natural y orgánica para que la personalidad que cautivó una vez al público quede siempre en un primer lugar, y se refuerce.

Para afrontar el mundo digital no hay que entrar en pánico, sino apostar por la evolución. Y hay marcas que han sabido cómo evolucionar, como Twitter, Starbucks o Burberry. Y es que los consumidores se identifican con la personalidad de una marca, por lo que es esencial trasladarla del mundo offline al mundo online. Hay que rediseñar, obtener simplicidad y destilar, pero sin dejar atrás todo lo que hubo antes en nombre de la tecnología y la funcionalidad. Porque al final, la simplicidad nunca es tan simple.

MANDOO

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